¿Vosotros rezáis? ¿Os habéis parado a pensar en aquello que pedís cuando lo hacéis? Yo siempre pido lo mismo: Felicidad para mis seres queridos, pero sobre todo: Salud para mi familia. Con dinero se vive bien, pero sin salud es imposible. He de admitir que esta semana no he pedido lo mismo, ¿sabéis el qué?: Una muerte sin sufrimiento.

Cuando llegas al punto en el que los médicos te dicen que no hay vuelta atrás y que lo único que se puede hacer es esperar el temido momento, piensas: ¿Será verdad? ¿Nunca más volverá a abrir los ojos? Una persona en un eterno sueño sin final, una persona en coma. En su caso, una larga semana sin poder moverse de esas blancas sábanas que adornan las camas de cualquier hospital.
Hoy la decimos adiós, decimos adiós a una persona que no tenía precio, decimos adiós a mi abuela.

Gracias a ella nuestras vidas han estado llenas de momentos inolvidables y risas, aunque lo único que compartimos hoy con ella son lamentos y sollozos; lágrimas que irán a parar a un ataúd en el que un nombre quedará escrito para siempre no sólo en una lápida, si no en nuestros corazones.

Hoy un ángel más se reunirá en el cielo, hoy brillará una estrella más junto a la luna, hoy una mujer llamada Ángeles nos deja. 

TE QUEREMOS



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