Una sonrisa escondida


¿Sabéis qué me ha pasado hoy en el tren?

Iba sentada, sumergida en párrafos y posibilidades nuevas para un libro; me costaba concentrarme, pues no siempre es fácil encontrar ideas. Llegó un momento en el que la mezcla de luz artificial y la oscuridad de la noche tras los cristales hacían que se reflejara mi rostro a la perfección junto al del chico que estaba sentado a mi lado. 

Me quedé mirándole a través del reflejo, ya que me daba vergüenza girarme. Observé sus preciosos diamantes: dos ojos oscuros que interpretaban el papel, sus labios, su pelo, su nariz; incluso su expresión, era de lo más hermoso que había visto nunca, ¿y sabéis por qué? Porque estaba sonriendo.


Entonces se dio cuenta de que le estaba observando y con todo el desparpajo del mundo se giró hacia mí y me preguntó: "¿Quieres darme la mano?" Mi cabeza por fin se atrevió a mirar en su dirección e instintivamente se me llenaron los ojos de lágrimas; ninguna llegó a caer, pero sí hacían más difícil contemplar  aquella bonita escena.

Sin dudarlo dos veces estiré mi brazo y agarré sus cinco dedos con una fuerza y un cariño que no podía evitar sentir.


"Próxima parada: Alcalá de Henares". - Dijo una voz por megafonía.

Le dije a mi esporádico amigo que tenía que bajar, pues la siguiente era mi parada; y sin soltarme la mano me dijo: "Antes de bajar, dame un beso." 
Y así lo hice, tampoco dudé o le di una segunda oportunidad al momento, me acerqué y le plasmé los labios en la mejilla derecha. El chico me volvió a sonreír y las últimas horas de mi día embellecieron al instante.


Me bajé del tren, pero no seguí andando. Miré a través de las puertas como me despedía diciendo adiós con la mano; no podía evitar pensar que le iba a echar de menos. Personas como él alegran hasta al más triste cantar.



Cuando el tren estuvo lo suficientemente lejos y las vías habían dejado de vibrar, me di la vuelta y empecé a caminar en dirección a mi casa. Con cada paso que daba se reforzaba un pensamiento que adornaba mi mente: "Las personas con discapacidad mental son hermosas, más incluso que cualquiera de nosotros."






4 comentarios:

Angie Sonríe dijo...

Es, realmente, precioso. Solo al leerlo e imaginarme la escena, por poco suelto una lágrimilla; y ya veo que no te ha dejado para nada indiferente. Estoy de acuerdo con esa última frase.
Besitos ^-^

Beatriz Blanco Fuentes dijo...

Muchas gracias! :)
La verdad que ha sido algo que me dejará impactada para el resto de mi vida, ha sido una experiencia preciosa! :D Me alegro de que te guste ^^
Un besazo!

Anhermart dijo...

Simplemente hermoso...y muy bien narrado; no sobra ni falta nada.Sea real o imaginario cumple su función perfectamente, que es la de emocionar y sorprender.
Saludos.

Beatriz Blanco Fuentes dijo...

Muchas gracias Andrés!
Espero poder conocerte en la feria de Sant Jordi! :)
Te deseo la mejor de las suertes con tu libro!
Un abrazo.

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