El Misterio de Shira I : Capítulo 2


¡Buenos días! 


Si os soy sincera, hoy me he levantado con unas ganas tremendas de leer y seguramente ahora mismo me ponga a ello, pero antes, me gustaría compartir con vosotros un día un poquito más lector y por ello he pensado que sería buena idea dejaros aquí escrita una pequeña parte de mi nueva novela, ¿qué os parece? ¿Os paráis a leerlo? :)

Para la ocasión he escogido un fragmento del capítulo 2, para que vayáis conociendo a mi personaje favorito de la historia: Ácramon. Ya me diréis qué os parece. ;)






CAPÍTULO 2 - MUNDOS    


(...)

Ese maldito sueño se repetía una y otra vez, no tenía ningún sentido, era un tormento para él todas las noches. Debido a ello muchas veces se sentía fuera de lugar, como si perteneciera a otro sitio. Eran demasiadas cuestiones sin respuesta, no podía pensar con claridad, así que recurrió a lo que todo hombre y mujer recurre en casos de desesperación: rezar. No sabía a quién o a qué le estaba hablando, pero le vino bien desahogarse:


- Si hay alguien ahí que pueda escucharme, por favor, necesito ayuda.- No supo cómo continuar, no estaba acostumbrado a ello.- Necesito ayuda, necesito ayuda, necesito ayuda...- Repitió con angustia.
Entonces fue cuando una lágrima cayó.
- Ya lo he pillado, necesitas ayuda, ¡qué pesado eres! Con haberlo dicho una sola vez hubiera bastado.

Leonardo se puso en pie de un salto y retrocedió unos cuantos metros cuando vio que de repente había aparecido alguien a su lado.

- ¿Quién eres?- Preguntó. Tenía los nervios disparados.
- Tengo tantísimos nombres que realmente no quiero aburrirte diciéndotelos, pero me puedes llamar Ácramon. Encantado.- Hizo una especie de reverencia con la cabeza.

El chico se quedó unos segundos inspeccionándolo; ese hombre era raro, muy extravagante. Vestía una especie de túnica morada que le cubría hasta la cadera, también lucía unos zapatos marrones de lo más sencillo y unos pantalones que parecían ser cuero negro. Era muy exagerado con todos los gestos que hacía al hablar, parecía no poder estarse quieto. Además, su rostro era parcialmente tapado por una gran capucha, sólo podía distinguir la perfecta dentadura que tenía al sonreír (cosa que hacía sin parar) y el intenso color amarillo de sus ojos. Entonces llegó a la conclusión de que había formulado la pregunta equivocada:

- ¿Qué eres?
- Esa, amigo mío, es una pregunta de la que nunca tendrás respuesta, pues es complicado incluso para mí describir qué soy.
- No me llames así, no soy tu amigo.- Respondió bruscamente.
- Tranquilízate Leonardo, ¿te puedo llamar Leo, verdad? Suena mejor.
- ¿Cómo sabes mi nombre?
- Lo sé todo, controlo muchas cosas de este mundo y el otro.- Dijo.
- ¿Otro?- Se extrañó Leonardo.- ¿Otro mundo?
Ácramon le ignoró y continuó con su propia charla:
- Aunque hay algo que se me escapa.- Confesó.
- Entonces no lo sabes todo.
- Muy gracioso.- Respondió. Leonardo sonrió.- No me gustan los graciosos.- La sonrisa se le borró al instante.
- ¿Qué se te escapa?
- Tú.- El chico no supo que decir, así que Ácramon siguió hablando.- No entiendo como teniendo un sueño que se repite todas las noches de tu vida no tienes curiosidad por saber qué significa.
Al muchacho le recorrió un sudor frío por todo el cuerpo.
- ¿Cómo sabes eso?
- De momento sólo te puedo decir que tengo la solución a tus problemas.- Sonaba misterioso.- O la mayoría al menos, porque siento comunicarte que te vas a tener que quedar con esa cara el resto de tus días.
Leonardo intentó no sentirse ofendido por tal insulto, ya que teniendo en cuenta lo poco que podía ver de su semblante, ese ser tampoco era muy agraciado; se centró en aquello que había dicho.
- ¡Déjate de bromas!- Gritó.- ¿Puedes ayudarme?
- Sí,- respondió convencido- ahora la pregunta es: ¿quiero?

Sin añadir nada más, Ácramon desapareció envuelto en una nube negra.
(...)

4 comentarios:

Angie Sonríe dijo...

En una palabra: increíble. Ya había leído algunas de tus reflexiones y escritos que publicas en este blog; pero ver lo bien que escribes en esas entradas y ahora leer un trocito de esta novela tuya... Es una escena sencilla donde se conocen (bueno tampoco podría decirse que se conocen xD) dos personajes, pero tu forma de escribir, de hacer tan misterioso todo y a ese tal Ácramon... Guau, solo puedo decir que me ha encantado y dejado con ganas de saber más :) Aunque también me ha parecido demasiado corto jajaja.
En fin, que aunque solo sea un trocito pequeño de la novela entera, estoy segura de que el resto está igual, o aún mejor, escrito y también creo que al decir: «Tienes talento, Beatriz, y mucho» más de uno me dará la razón. Así que solo te pido que sigas escribiendo y no dejes de probar suerte con las editoriales :)
Besitos ^-^

Beatriz Blanco Fuentes dijo...

Me dejas sin palabras ante tan halagador comentario, sé que no paro de decirlo, ¡pero MIL gracias! :) Me alegro de que te haya gustado, entusiasmos como el tuyo hacen mucho más fácil que nunca me rinda y siga escribiendo.
En cuanto escoja otro fragmento que enganche, pero a la vez no desvele mucho, lo subo :D
¡Un beso enorme, Angie! ;)

Sara dijo...

¡¡¡Eso es arte de escribir!!! Ya ha empezado el último mes y con ganas de ponerme a escribir estoy. Tus entradas me lanzan un claro mensaje: el buen escritor nunca se rinde. El buen escritor mantiene siempre la pluma en alto. El buen escritor siempre sueña; lo que sueña, lo persigue; y lo que persigue, lo consigue...
¡Beatriz nunca nos va a fallar!

Beatriz Blanco Fuentes dijo...

¡Muchísimas gracias, Sara! Me llegan a emocionar comentarios así :,)
Nunca me rendiré si vosotros, gente como tú, promete mantener las esperanzas en alto y nunca dejar de luchar por sus sueños, por muy pequeñas que sean las esperanzas, ¿vale? :)
¡Un besazo!

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