Contra el maltrato



Tengo miedo, mucho miedo. 
Esa mano inquisidora que cada día me lastima y reduce a lo más ínfimo se acerca de nuevo hacia mí. ¿Por qué yo? ¿Qué he hecho?
Me escondo en este frágil refugio donde el tiempo no existe, sólo hay angustia y desesperación. El dolor queda casi eclipsado por mis sentimientos de inferioridad.

Llega el añorado momento de soledad después de la tormenta; y entonces algo despierta dentro de mí, llevándome a mi estado más puro: de mis agitados ojos fluye un cristalino torrente con aires de esperanza acompañado de un coro de sollozos; al fin me siento libre...

Pero nunca lo seré realmente hasta que pida ayuda.


ACTÚA


Nadie tiene derecho a reducir a ninguna persona de ningún modo. 
Este pequeño relato lo enfoco al maltrato físico, pero cuando alguien proclama que te quiere; y aun así cada vez que abre la boca sale un puño de ella, ésta te hace el mismo daño. Las palabras muchas veces son armas más peligrosas que cualquier golpe. 
NO A LA VIOLENCIA DE GÉNERO.
Y generalizo porque aunque los casos contra el sexo femenino sean mayores, el maltrato no es sólo cosa de hombres; han salido ya a la luz muchos casos en los que una mujer es la agresora -.Si lees de nuevo el relato verás que no especifico en ningún momento.-
Es nuestra responsabilidad como seres humanos denunciar estos casos.
Entre todos PODEMOS.

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